Tus roces calman lo más íntimo de mi ser, y tu mirada serena mi palpitar,
cada nota de tu voz estremece el más profundo rincón de mi alma.
tus suaves caricias agreden las pendientes de mi piel, mientras tus labios susurran lo que ambos sabemos.
Espérame ahí donde me dejaste, querida, y me encontrarás sumergido entre tus miradas,
hoy tus labios son sólo míos, y los premiaré con mi sutileza,
y mis labios deseosos suben lentamente por tu cuello tembloroso,
en busca de tu estremecimiento más brutal.
Abre la puerta de tu morada, para mí, que estoy llamando nuevamente,
pues hoy pusiste un nuevo aliento inspirador en mi camino,
recojo las señales que me diste,
y podré acercarme tranquilamente a lo más profundo de tu alma.
Deseoso por conocer tus más cálidos lugares,
entraré por ellos tiernamente enamorado,
y podrás por fin tenerme entre tus dedos,
porque hoy soy tuyo, puro, y entregado.
