Es fácil naufragar en aguas así, y es cuando toda fé se pone a prueba. La actividades cotidianas toman un color distinto, cuando estas presente en mi mente. Y son tan constantes tus visitas, que ya eres parte de la casa. Te ruego dejes todo en orden, dentro de lo posible, no intentes reacomodar mi desorden.
Cuando vengas hoy, trae contigo agua de la luna, para refrescar mi espíritu con su cálida luz. Y no olvides prepararme una taza de café. Juntos nos sentaremos frente al mar de mis sueños, y reiremos largamente mientras vemos pasar los días sobre el cielo plateado.Cuando salgas, hazlo despacio, pues ya estaré dormido tiernamente y complacido. Cuelga gotas de tu aroma sobre mi cabecera, y deja un beso flotando que ilumine mi aposento.
Recuerda que mañana te espero nuevamente.


